Coaching y sanación de heridas emocionales

Desde que entré en contacto con el Coaching pude apreciar que era la mejor forma de ayudar a sanar heridas emocionales.

Movido por mucha compasión, me ha tocado gestionar diversas sesiones de coaching en las cuales el coachee o cliente ha llegado con una carga de resentimientos que le viene haciendo daño desde hace mucho tiempo.

El coachee siente un gran dolor por algo que le pasó con alguien muy importante para él. La otra persona le causó una herida, lo defraudó o traicionó la confianza que él le había dado. Este dolor le perturba y no le permite ser feliz.http://goo.gl/YEX8K

Frecuentemente tiende a pensar en la otra persona con rabia o tristeza, al recordar lo ocurrido. Y en la mayoría de los casos la otra persona ni siquiera se imagina de este sufrimiento, porque casi siempre fue algo que no premeditó. Simplemente ocurrió, y casi nunca se imaginan, estas personas, el daño que hicieron. Por lo tanto, están tranquilas y sin ningún tipo de perturbación en su diario vivir.

Por el contrario, el coachee le atribuye a la otra persona malas intenciones, malos sentimientos pues no le importa lo que él está sufriendo y hasta lo acusa de ser insensible, y otros calificativos negativos.

En ningún momento se le ha ocurrido pensar que la otra persona pudo no haberse dado cuenta de lo que hizo. Cuando el coach introduce esta duda, con preguntas como: ¿Has pensado que tal vez el (o ella) no se imaginó que su comportamiento podría herirte tan profundamente?, o ¿Crees que si hubiera sabido que iba a herirte de esta forma hubiera hecho lo que hizo?http://goo.gl/rJU7C

En la mayoría de los casos estas reflexiones comienzan a derribar las paredes que el coachee había levantado. Y eso ocurre porque la otra persona le importa mucho, porque no quiere seguir arrastrando cargas de dolor y resentimiento. Porque es una persona buena y desea siempre lo mejor, por lo tanto está dispuesta a perdonar.

Y es que el perdón es una llave que abre el candado que nos mantiene en la prisión de dolor que nos hemos construido.

Si en tu caso has construido una cárcel de dolor y resentimiento, te invito ahora a cerrar los ojos. Respira profundamente varias veces para relajar tu cuerpo, y en especial tu mente.

Cuando hayas logrado acallar las voces en tu interior es el momento de visualizar a la otra persona frente a ti, diciéndote que si hubiera sabido el daño que te causaría su actuación hubiera hecho cualquier cosa por evitarlo, y que si pudiera cambiar la historia lo haría para no verte sufrir.

Escúchala pidiéndote perdón y date permiso de perdonarla. Le dices que tú la perdonas, y además le das un fuerte abrazo que selle ese perdón. Siente como te quitas un gran peso de encima y hazte la promesa de nunca más volver a cargarte con un peso como este.

Y es que el perdón a quien realmente alivia es a quien lo da. Como ya lo hemos expresado previamente, normalmente el que causó el dolor no se enteró de lo que hizo, o al menos de lo grave que es para quien está sufriendo. Por lo tanto, él (o ella) vive tranquilo. Así que aunque sea por alcanzar tu propio alivio te invito a hacer este ejercicio de perdón con total honestidad.http://goo.gl/WV2jG

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