ICF Global 2014 Latin America, p. 2

Seguimos con las entregas de las Conferencias de la ICF Global 2014 Latin America. En esta oportunidad reseñaremos otra interesante conferencia.

Rhandy Di Stefano, autor del libro ¨Líderes creando líderes”, nos trajo importantes reflexiones sobre el Coaching Ejecutivo.

Algunos gerentes o ejecutivos en su rol de líderes tienden a oprimir a sus colaboradores con la “buena intención de impulsarles a lograr las metas”. Rhandy llama a esto la “opresión de la buena intención”, y concluye que no es suficiente tener buenas intenciones.

Lo anterior me hizo recordar aquel refrán que dice que “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”. Es por ello, que como revelan investigaciones recientes sobre la gestión exitosa, un buen gerente debe saber imprimir a cada colaborador el ritmo que le lleve a dar lo mejor de sí mismo, y también debe saber distinguir en qué es mejor cada trabajador, a fin de ponerle los retos adecuados.http://goo.gl/vnwoHU

Rhandy nos recordó que los coaches no trabajamos en la personalidad de las personas, sino en sus conductas. Y como tal debemos ayudarles a darse cuenta de lo que les lleva a tener determinados comportamientos para que puedan tomar el control. De hecho, se trata de que identifique el pensamiento que dispara alguna emoción, la cual desencadena en una reacción o conducta.

El coach debe estar consciente de cuál es su modelo mental a fin de evitar que el mismo lo lleve a establecer una determinada forma de trabajar con el cliente. En este sentido dijo que el Construccionismo busca ayudar a que la persona identifique su problema y decida cómo quiere lidiar con el mismo. El cliente no es problemático en sí mismo, sino que puede estar siendo limitado por sus propias historias de vida, de la misma forma que las creencias del coach lo pueden llevar a emitir juicios perjudiciales para los fines de ayudar al cliente en el logro de sus objetivos durante la sesión.

No podemos decir que hay ejecutivos resistentes, ya que en realidad lo que ocurre es que cada uno reacciona en función de lo que le ha venido funcionando, y por inercia tienden a seguirlo haciendo de la misma forma, sin pensar en que pueden haber condiciones diferentes. Acá mencionó la importancia que tienen los descubrimientos sobre la plasticidad del cerebro, lo que permite realizar cambios en el mismo a fin de ayudarnos a mejorar nuestra personalidad.

En este punto mencionó siete ideas para ayudarnos a trabajar con el cliente:

  1. El coach debe poder trabajar desde la incertidumbre, sin temor a no saberlo todo. Sus herramientas del coaching le permitirán ayudar a que el cliente descubra sus propias verdades.
  2. Recordar que su cliente es un ser humano, con sombras y luces. Hasta los grandes líderes tuvieron a la par de múltiples aciertos algunas fallas humanas, que podrían ser cuestionables.
  3. Debemos aprender a pensar en términos menos abstractos y rígidos. Ambas cosas afectan nuestra capacidad de ayudar al cliente ya que podemos ser muy inflexibles y exigentes, llegando al punto de no respetar su forma de hacer las cosas.
  4. El coaching no es mágico, por lo que en ocasiones no es posible lograr cambios en tres o cuatro sesiones. Cuando las personas están bajo estrés tienden a insistir en hacer siempre lo mismo. Se les dificulta hacer cambios.
  5. Es importante oír sin interpretar o juzgar. Debemos aceptar al cliente con empatía.
  6. El cliente debe tener claro lo que va a trabajar. No funciona mandarle a leer libros, aver videos o a contarle nuestra vida.
  7. Por último, y no menos importante, el cliente debe practicar su nueva conducta, siendo tolerante consigo mismo y manejando la frustración de que no siempre le salgan las cosas como quisiera. Debe entender que cosas importantes pueden tomar meses y hasta años cambiarlas o mejorarlas.

Un resultado ideal del trabajo con el cliente debe pasar por generarle mayor sentido de responsabilidad, a fin de que deje de culpar a otros y tome el control de su vida. Adicionalmente debería desarrollar resiliencia, entendiendo que no existe vida sin problemas, y que para tener mejor calidad de vida hay que aprender a solucionar los problemas que se presentan.

Ya para cerrar Rhandy estableció que las personas no somos simplemente buenas o malas, sino que hacemos cosas que funcionan bien y otras que no. Es por esto que los coaches debemos aprender a pensar en acciones y no en la persona.

Y por último nos recordó una frase de Sartre: “no interesa lo que la vida le hizo a usted, sino lo que usted hizo con lo que la vida le hizo a usted”.

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