Poder transformador de la Pedagogía del Amor

En el marco de la ICF Global 2014 Latin America nos deleitaron con un “Cuenta Cuentos” como se define el propio Roberto Carlos Ramos.

Este personaje desde que subió al escenario lo hizo bromeando sobre sí mismo. Lo que me hizo recordar la recomendación de no tomarnos muy en serio a nosotros mismos. No podía imaginar tan siquiera de que se trataba su intervención como conferencia plenaria de apertura a este magno evento.

Y es que Roberto Carlos Ramos es el ejemplo viviente del poder transformador del amor. De niño abandonado y adolescente rebelde llegó a convertirse en joven educador reformado, con la semilla del amor en su corazón, para así poner su granito de arena en la transformación de otros niños y jóvenes en condiciones similares a la que le tocó vivir a él.http://goo.gl/ytP7S3

Nos impactó con su historia. Y cómo gracias a que se cruzó en su camino alguien que se interesó en él como ser humano, buscando tan solo hacerle sentir amado de forma incondicional, pudo llegar a experimentar el gran cambio que lo sacó del hoyo oscuro en el cual la sociedad lo había empujado. Esta persona sólo hizo lo que un padre o una madre hacen normalmente.

Lo que ocurre es que, como Roberto Carlos lo expresó, “hay personas tsunamis que arrasan con todo lo que encuentran a su paso”. Y a él, posiblemente más que a otras personas, le tocó experimentar la fuerza de muchos tsunamis en su vida. Ocurre que en nombre de la verdad, de la justicia, del cargo que ocupamos y de tantas otras justificaciones podemos hacerles daño a personas inocentes y quedarnos como si nada hubiera ocurrido “porque, a fin de cuentas, estábamos cumpliendo con nuestro deber”.

Su madre biológica lo dejó en un hogar de cuidados a los seis años de edad, por no tener como alimentarlo y educarlo, pensando que allí se convertiría en un profesional, que tal vez podría ayudar al resto de la familia luego. En ese hogar lo etiquetaron de malo y lo segregaron empujándolo a huir en varias ocasiones, encontrando los muchos peligros que existen en las calles, como drogas y todo tipo de vicios. Aprendió a defenderse de los demás, a desconfiar y a pensar que nadie hace nada por otro sin algún interés de por medio.

Fue a los trece años cuando su “ángel de la guarda” se le presentó. Una pedagoga francesa que había venido a Brasil por corto tiempo y decidió llevarlo a vivir con ella. Luego de innumerables intentos de mostrarle que su único interés era ayudarlo a salir de su noche oscura, pues ella sabía que para él también había un luminoso día, logró que con la pedagogía del amor Roberto Carlos descubriera que el mundo no era tan malo como él creía hasta entonces.

Tuvo que llevárselo a Francia a estudiar porque paradójicamente no había forma de que un muchacho de trece años, que no sabía leer y escribir, pudiese comenzar sus estudios en el Brasil de entonces. Esto completó la transformación que ya se había iniciado. Siete años después regresó a su Brasil natal convertido en pedagogo. Y fue precisamente al antiguo hogar de cuidados, donde él había estado, al que eligió para dedicar su labor y poner en práctica la pedagogía del amor que había aprendido de su madre francesa.

En poco tiempo ya había adoptado al primer muchacho, del hogar donde decidió desempeñarse, el cual presentaba características similares a las que él había mostrado en su infancia. Ya para el día de hoy tiene veinte hijos adoptivos, y es el vivo ejemplo de la bondad y el amor personificados, impartiendo cada día la pedagogía del amor.

Para cerrar, quiero decir que me conmovió su historia al punto de desear traerle a Venezuela para poder aprender de él y transmitir su aleccionador mensaje. Y deseo compartir con ustedes algunas de las frases que nos regaló a lo largo de su intervención:

“Enseñar a soñar hace que el otro comience a plantearse nuevas posibilidades en su vida”

“Si amo sin esperar nada a cambio no tardará en llegar alguna recompensa”

“En la vida hay sólo dos tipos de personas: los que lloran y los que venden pañuelos”

“La palabra tiene un poder transformador, por ello debemos pensar muy bien antes de hablar. Y al levantarnos debemos comenzar el día pronunciando palabras como amor, paz, prosperidad, éxito, salud”

“Lo que completa al ser humano no son las cosas materiales”

“El buen maestro siempre desarrolla metodologías para llegarles a sus alumnos”

“Cuando vayas de viaje lleva tu maleta medio vacía para que te quepan nuevas cosas interesantes”

“La esencia de la vida está en el viaje, en el día a día, y no en el destino”

“Educar es repetir diariamente aquello en lo que tú crees”

Gracias Roberto Carlos por abrirnos la puerta de tu vida a nosotros y por haber decidido seguir el consejo de Sartre: “No importa lo que la vida le hizo a usted, sino lo que usted hizo con lo que la vida le hizo a usted”.

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