Mi Venezuela, un País agobiado pero no rendido.

Como coach cuento con muchas herramientas para ayudar a otras personas a identificar como pueden alcanzar sus metas partiendo de una realidad que las limita.

Sin embrago, si me preguntan en estos momentos a mí mismo como puedo alcanzar mis propias metas en un País cuya economía ha sido destruida poco a poco porque no se legisla pensando en los principios económicos que promueven la inversión, sino desde una óptica populista que trae beneficios momentáneos a la población pero que desestimula al emprendedor y termina generando destrucción y pobreza, no estoy seguro que lo que responda sea de gran coherencia, porque también me encuentro afectado.

Me remito a las pruebas: miles de empresas han cerrado y otras tantas están sobreviviendo; muchas han sido expropiadas por el Estado y la mayoría de ellas están muy deterioradas porque no las administran adecuadamente. Sólo nos va quedando lo que se conoce como una economía de puertos que sólo beneficia a los importadores. En resumen hay pérdidas de empleos y una economía que se mantiene de manera precaria gracias a nuestros ingresos petroleros, los cuales se ven muy comprometidos porque también allí la política es la que prevalece a la hora de tomar decisiones.

Hoy un pueblo agobiado, pero no rendido, ha salido a las calles a protestar por la inseguridad, por el desabastecimiento de artículos de primera necesidad, por las violaciones a la libertad de expresión y por tantas injusticias que la lista sería larga y no quiero repetir lo que constantemente escuchamos a cada persona con la que hablamos. http://goo.gl/glvjcYLos estudiantes están dando sus vidas y exponiendo su integridad para salvar lo que desean tener como país, lo que le han escuchado a sus padres que fue este país y lo que ellos mismos aspiran a tener. Y no son estudiantes de familias con dinero, sino que se trata de todos los estudiantes de diferentes estratos sociales, porque todos tienen en común ideales y aspiraciones. Cada persona está tomando consciencia de que debe apoyar de alguna manera y de ejercer su derecho a la protesta pacífica.

Pero, volviendo a mis preguntas iniciales: ¿de qué manera puedo ayudar a otros como coach en estos momentos?, o ¿cómo puedo ayudarme a mí mismo a mantenerme en condiciones de ser útil? Y vienen a mi mente las imágenes de los relatos de Viktor Frankl en el campo de concentración de Auschwitz, manteniéndose con un propósito para salir vivo y ayudando a otros a encontrar un por qué vivir cuando la situación parecía indicar que ya todo estaba perdido.

Con total seguridad, la respuesta a toda pregunta de que si puedo hacer algo es un rotundo “SI”. Como lo expresa Frankl, en momentos difíciles es donde el ser humano muestra su capacidad de elegir hacer algo por los demás. Es donde lo más bueno y noble de él sale a relucir. Es por ello que hemos visto como tantos de nuestros jóvenes estudiantes han dado la vida como mártires por un ideal de País, y no es sólo para ellos, sino para todos los venezolanos.

Digamos junto a Frankl: “me pueden quitar la vida, pero no mi libertad de elegir”. Sigamos identificando cada uno que hacer para apoyar a que esta noble nación salga a la luz y retome los caminos de solidaridad entre hermanos y del país libre que nos dejara Simón Bolívar. Sea nuestra protesta pacífica la que derribe al miedo y a la opresión. Que no desmayemos hasta que haya la justa rectificación.

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