El miedo: un gran obstáculo

Que maravillosa sensación es la de sentirse completamente seguro, como se siente un bebé en los brazos de su madre. No tiene nada que temer. No se preocupa por la comida, de la ropa que se pondrá ese día, ni tiene miedo de las posibles amenazas que corre su vida.

Sin entrar a discutir sobre las diferentes teorías existentes sobre el miedo, lo cual nos aportaría un conocimiento teórico más profundo, a la par de que nos proveería de varios enfoques sobre los posibles fundamentos científicos, vamos más bien a abordar el tema con un enfoque práctico y vivencial.

Quien vive frecuentemente sometido a la emoción del miedo está más propenso a perjudicar su salud, ya que activa mecanismos de alerta con la consecuente generación de adrenalina al torrente sanguíneo. Está demostrado que la adrenalina es beneficiosa en situaciones puntuales, cuando por ejemplo necesitamos huir de un peligro, y la adrenalina que se genera en nuestro organismo nos permite correr los 200 metros planos con un nuevo récord mundial que posiblemente no quedará reseñado en ninguna crónica.

Al nacer no tenemos miedos, y según los estudiosos apenas si experimentamos uno o dos, como por ejemplo el de caernos. Estos van llegando a nuestra vida cada vez que nos enfrentamos a situaciones en las cuales descubrimos que no siempre podemos responder como los demás esperaban o que nuestras expectativas no se vieron satisfechas. Es así como vamos desarrollando los miedos, con una sensación de incapacidad y unos niveles de ansiedad que van más allá de los necesarios para estar preparados a dar una buena respuesta en los siguientes retos.

Cuando el miedo está fuera de nuestro control puede llegar a paralizarnos. Piense cuantas veces quisiera pararse en una reunión y dar su opinión, pero el temor de quedar mal públicamente lo mantiene pegado a su silla. O cuantas veces le gustaría comenzar un proyecto que ha venido estudiando y que visualiza que le daría gran felicidad, pero comienza a verle mil y un obstáculos y posibilidades de que algo salga mal, y de esta forma se pasa la vida esperando un momento oportuno.

Pues bien, en estas y otras situaciones, es el miedo disfrazado de falsa prudencia, falsa modestia y muchas otras excusas lo que no le deja arrancar; y así se le va yendo el tiempo. En algún momento comienza a decir: es que ya no soy tan joven para comenzar este proyecto, o alguna otra justificación para seguir paralizado.

Quisiera concluir, por esta ocasión, con algunas reflexiones. Primero, me gusta mucho una frase atribuida al famoso General George Patton, la cual dice “valiente no es quien no tiene miedo, sino aquel que enfrenta su miedo y sale adelante en las situaciones atemorizantes”, sabiendo que como le dijo William Wallace a los escoses atemorizados frente al muy desigual ejército inglés: “luchen y puede que mueran, huyan y vivirán, un tiempo al menos, pero al morir, dentro de muchos años, seguramente se lamentarán de no haber aprovechado la oportunidad de matar a nuestros enemigos en este mismo campo de batalla. Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán la libertad”.

Así como lo hemos reflejado en las dos citas previas es como siempre se nos presentan las situaciones de miedo, y también como nos dejarán para siempre lamentándonos de no haber aprovechado nuestra oportunidad. Y ahora sí, para finalizar, les quiero invitar a ver un video muy corto denominado “pierde el miedo” cuya dirección es http://goo.gl/vfFsV. En el pueden apreciar que la mayor parte de las veces los miedos no son otra cosa que nuestros fantasmas interiores, y que si hacemos como la mujer de la escena que corre al encuentro del lobo atemorizante logra que este desaparezca: nunca existió sino en su mente. Y valientemente, como lo dice Patton, puedes agarrar tus miedos y buscar ayuda en un coach, quien te ayudará a darte cuenta de cuáles de tus miedos son obstáculos reales y cuáles no.

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2 respuestas a El miedo: un gran obstáculo

  1. jadabreu dijo:

    El miedo puede ser usado como brujula, siempre nos señalan oportunidades de crecimiento. Muy buen articulo.

    Saludos

    • Gracias Andrés. Estoy de acuerdo contigo en “usarlo como brújula” o una señal de nuestras emociones, una vez las hacemos conscientes. Así podemos reconocerlo y dimensionarlo (al miedo) a fin de usarlo como un impulsador para el logro de lo que queremos y no como un paralizante. Un saludo.

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