Coaching como habilidad del Líder

Ya hemos hablado del Líder en su rol de Coach. En esta ocasión queremos aportar algunas ideas que complementen nuestro anterior artículo.

Visualizo que, con los cambios que están ocurriendo en los estilos gerenciales, en no mucho tiempo el coaching será la forma de llevar a cabo el liderazgo, basándose en una relación más personal del gerente con sus colaboradores. Esta relación va más allá de los quehaceres y resultados cotidianos, permitirá alcanzar lazos de confianza y compromiso que ayudarán al logro de las metas de la organización.

Se trata de alcanzar las metas, fundamentalmente en las áreas de resultado clave, mediante un desempeño laboral de excelencia, el cual tenga en cuenta no solamente los objetivos profesionales de cada colaborador, sino también sus objetivos personales, así como sus anhelos, sus esperanzas y sus metas.

El líder-coach es capaz de crear un ambiente laboral motivador y que haga sentir a cada persona en un entorno seguro, en el cual se promueve el entendimiento y la confianza mutua. Esto parte del principio de que todo coach sabe lograr la armonía en su propia vida, y tiene la capacidad de ayudar a otros a alcanzar ese equilibrio vital.

Es necesario aclarar que el coaching es adoptado en las organizaciones como un proceso nuevo para la mejora del desempeño de las personas. Este proceso está demostrando tan rápidamente su efectividad en el desarrollo personal y profesional que cada vez son más las empresas que lo están incorporando como una herramienta de apoyo para la gestión del capital humano.

El coaching, en el ambiente organizacional tiene como objetivo desarrollar el potencial de las personas, de forma metódica, estructurada y eficaz. Los principios más elementales en los que se apoya son: considerarlo como un proceso, administrar la alianza entre coach y el cliente (o coachee), trabajar bajo las Bases Fundacionales del Coaching: Conciencia, Auto-creencia y Responsabilidad, y por último involucrar lo más que se pueda al departamento de gestión humana de la organización. 

He aquí algunas de las prácticas gerenciales, que un líder coach puede elegir poner en práctica en su gestión:

1. Escoger un día y hora adecuados para provocar la interacción con la otra persona. Me parece lo mejor, ya que la dinámica de nuestras organizaciones nos hace complicado hacerlo dentro del “día a día”. Es posible que con el tiempo se vaya convirtiendo en algo normal.

2. Estimular a nuestros colaboradores con elogios por sus progresos. No esperar hasta que la tarea haya sido completada. Esto ayuda a mantener el entusiasmo y permite llegar hasta el final.

3. Definir el plan de acción con una buena interacción de coaching, usando elementos como la pregunta reflexiva y la incorporación de metas retadoras animando al colaborador a experimentar como se sentiría con dichas metas.

4. Incorporar al seguimiento elementos de coaching, con preguntas reflexivas de autoevaluación y establecimientos de nuevas acciones.

Estoy seguro que el lector se habrá preguntado si es posible ser el gerente y establecer una relación de confianza con sus colaboradores sin perder su autoridad. Ya hablaremos de esto en posteriores entregas.

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