¿Qué rol juegan las emociones en mi vida, y como puedo mejorarlas con el coaching?

Seguramente nos hemos preguntado el por qué algunas personas tan brillantes en sus estudios confrontan dificultades en su vida social o profesional. Hay estudiantes excelentes que continúan teniendo éxito al llegar al mercado laboral y otros que fracasan a la primera. No es un secreto que ya la ciencia ha descubierto que los sentimientos son la clave del éxito personal.

Tenemos dos mentes: una que piensa y otra que siente. La mente racional o la que piensa, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: más conocida como la conciencia reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a esta existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional

Existe un conjunto clave de otras características presentes en los individuos, la inteligencia emocional: que según el psicólogo Peter Solovey es una parte de la inteligencia social que concierne a la habilidad de comprender los sentimientos propios, conocer los ajenos y utilizarlos para guiar nuestros pensamientos y nuestros actos. Se atribuyen a la inteligencia emocional habilidades tales como ser capaz de motivarse y persistir frente a las decepciones; controlar el impulso y demorar la gratificación, regular el humor y evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar; mostrar empatía y abrigar esperanzas.

A diferencia del Coeficiente Intelectual (C.I.), con sus casi cien años de historia de estudios de cientos de miles de personas, el concepto de inteligencia emocional es nuevo. Aún no se puede decir exactamente hasta qué punto explica la variabilidad de una persona a otra en el curso de una vida. Pero los datos existentes sugieren que puede ser tan poderosa, y a veces más, que el C.I. y mientras hay quienes afirman que el C.I. no se puede cambiar demasiado mediante la experiencia ni la educación, hoy se ha probado que las aptitudes emocionales fundamentales pueden ser aprendidas y mejoradas por los niños si les enseñamos; pero también los adultos pueden reaprender sobre sus emociones, para llevar una vida más efectiva.

Hoy en día se ha vuelto tan importante reflejar en el currículum vitae formación profesional y experiencia, como habilidades técnicas y habilidades emocionales, tales como el optimismo o la capacidad de trabajar en equipo.

Gran parte de las pruebas demuestra que las personas emocionalmente expertas – las que conocen y manejan bien sus propios sentimientos e interpretan y se enfrentan con eficacia a los sentimientos de los demás – cuentan con ventajas en cualquier aspecto de la vida, ya sea en las relaciones amorosas e íntimas, o en elegir las reglas tácitas que gobiernan el éxito en la política organizativa. Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad.

En la medida en que nuestras emociones entorpecen o favorecen nuestra capacidad para pensar y planificar, para llevar a cabo el entrenamiento con respecto a una meta distante, para resolver problemas y conflictos, definen el límite de nuestra capacidad para utilizar nuestras habilidades mentales innatas, y así determinar nuestro desempeño en la vida. Y en la medida en que estamos motivados por sentimientos de entusiasmo y placer con respecto a lo que hacemos – o incluso por un grado óptimo de ansiedad -, esos sentimientos nos conducen a los logros. Es en este sentido que la inteligencia emocional es una aptitud superior, una capacidad que afecta profundamente a todas las otras habilidades, facilitándolas o interfiriéndolas.

Las personas expertas en aprovechar sus emociones pueden utilizar la ansiedad anticipada – por ejemplo la que surge ante un discurso o una prueba inminentes – para motivarse y prepararse bien, con lo que consiguen un buen desempeño.

Como ya lo dijimos al comienzo, podemos reaprender sobre las emociones, para llevar una vida más efectiva. Es un proceso que requiere cierto apoyo y el uso de algunas técnicas, en las cuales un coach puede ser una pieza fundamental.

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